martes, 24 de febrero de 2015

Las Hadas

La Hadas

¡Ahora veía las hadas!
¡Ahora podía verlas!
Revoltosas, traviesas, juguetonas.
Nunca se estaban quietas.
Cuando más las necesitaba, volaban;
cuando no pensaba en ellas, venían.

Venían y me alegraban.
Me dejaban ver,
me abrían los ojos,
me enseñaban la vida y el mundo;
mandaban el temor lejos.

Volaban, se alejaban.
El miedo corría,
la trizteza y la pena
acudían.

¡Yo igual las quería!
Las hadas, mis hadas.
Revoltosas, traviesas, juguetonas.
Nunca se estaban quietas.
Cuando más las quería, se iban;
cuando no las pensaba, aparecían.

En la oreja me decían:
"está bien, todo irá bien"
Y en el alma me mostraban
los secretos de la vida.

Escuchaba su partida
y en su ausencia suspiraba.
 El vacío me angustiaba
y en mi espera esperaba
el batido de sus alas.

No paraban, estas hadas,
unas veces me ayudaban
otras me entristecían.
Y, en fin, era yo quien decidía
si quería o no quería
ser feliz todos los días.

jueves, 12 de febrero de 2015

Buscar el remedio


N’espérons plus, mon âme, aux promesses du monde
Sa lumière est un verre, et sa faveur une onde
Que toujours quelque vent empêche de calmer.

Paraphrase du Psaume CXLV, Malherbe


Si se acaba con la vida, ¿se empieza con la muerte? ¿O la muerte es el fin del final?
¿Ysi estoy muerta en lugar de vida, y esto es el otro lado?
¿Y si no existe la muerte?

A veces vivimos porque no hay remedio. Hay personas que, en ocasiones, buscan remedio. Algunas es lo último que hacen. Otras, sin embargo, empiezan a vivir.

Y si no existe la muerte, entonces, ¿qué haremos al final?

domingo, 1 de febrero de 2015

De pájaros azules

"Hay un pájaro azul en mi corazón", Charles Bukowski
hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que está ahí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
montarme un lío?
¿es que quieres
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?

hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.

luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?


En mi corazón hay un pájaro azul. Y dos. 
En mi corazón se levantan árboles, y en la hierba descansan flores de todo tipo.
En mi corazón hay un cielo tan grande como el que puedes ver en la Tierra, y dentro tengo también un millón de estrellas.
Hay un sol en mi corazón, y una luna. Y todos quieren iluminarme y salir.
Pero yo, yo no quiero. Yo apago la luz y tapo el cielo. Quemo los árboles y las flores y callo al pájaro azul, que llora.



Cuando era pequeña tenía un pájaro azul. Se llamaba Rayo. Aquel siempre estaba fuera de su jaula, volaba sobre mi y jugaba en mi brazo. Cantaba, e incluso hablaba.
Cuando murió, lloré mucho. Le puse en una caja con flores, le tapé el cuerpo con una tela y le escribí un poema. Lo enterré junto a un gran árbol.

Ya no tuve más pájaros azules.
Ya no he vuelto a escuchar ninguno hablar.