viernes, 29 de abril de 2016

0



Estoy hecha de cristal.
No sé quién soy, pero estoy hecha de cristal.
No puedes llegar a mi porque yo no soy mi cuerpo.
No puedes tocarme porque yo no soy mi piel.
Mi alma está lejos de aquí y tú no puedes verla.

Mi alma no tiene forma ni lugar.
Mi alma no es una cosa, es todas las cosas, 
está en todas las cosas.
Pero mi alma no es grande.
Mi alma no pesa nada.

Estoy hecha de cristal.
No sé quién soy, pero estoy hecha de cristal.
Tú no puedes verme, ni sentirme. 

Mi alma no tiene
Mi alma no pertenece
Mi alma no quiere
Mi alma no es.


viernes, 1 de abril de 2016

Los veranos vírgenes


Campos valencianos, Alejandro Cabeza


Els estius verges

Vaig somiar que passejàvem
Pels horts i els camins altra volta.
Tantes voltes donàrem
Tantes voltes passejàrem
Els matins, les vesprades, i les nits.
Tots els dies feiem goig per tot
Reiem i queiem a terra
Després de córrer pels tarongers com posseïts.
I estàvem posseïts
Per l’aroma dels arbres, de les flors,
Del foc de la fusta cremant-se.
La ciutat jeia llunyana,
I nosaltres èrem feliços sense ella.

“Splash!” feia l’àigua quan ens banyàvem,
Soroll alegre i divertit,
Amagant mil històries
Mil contes que ens contàvem xapotejant.
“Xof! Xof!” saltàvem pel fang
I ens embrutàvem tots,
Els peus, la cara, les mans,
I arribàvem a casa
Plens d’una satisfacció pura al cor,
D’haver-nos desfogat el cos
Sense prejudicis, sense temors.

Ara passeje pels mateixos llocs,
i no són iguals,
Els camins han canviat,
Els taronjers nous, els desconec.
Però encara senc els crits,
Les rialles,
I l’ànima em fa cabrioles ben a dins...


(Español)

Los veranos vírgenes

Soñé que paseábamos
por los huertos y los caminos
otra vez.
Tantas vueltas dimos
tantas veces paseamos
las mañanas, las tardes y las noches.
Todos los días hacíamos júbilo por todo,
reíamos y nos caíamos al suelo,
después de correr por los naranjos como poseídos.
Y estábamos poseídos
por el aroma de los árboles, de las flores,
del fuego de la madera quemándose.
La ciudad yacía lejana,
y nosotros éramos felices sin ella.

"¡Splash!" hacía el agua cando nos bañábamos,
sonido alegre y divertido,
escondiendo mil historias, 
mil cuentos que nos contábamos chapoteando.
"¡Chof! ¡Chof!" saltábamos por el barro
y nos ensuciábamos todos,
los pies, la cara, las manos,
y llegábamos a casa,
llenos de una satisfacción pura en el corazón,
de habernos desfogado el cuerpo
sin prejuicios, sin temores.

Ahora paseo por los mismos sitios,
y no son iguales,
los caminos han cambiado,
los naranjos nuevos, los desconozco.
Pero todavía escucho los gritos,
las risas,
y el alma me hace piruetas bien dentro...