The Luter Player, Frans Hals
¿Es correcto hablar de estupidez cuando se deja de utilizar el cerebro para escuchar el corazón un rato, aún sabiendo que esto no aportará ningún beneficio al sujeto, sino todo lo contrario? ¿Es acertado o erróneo el planteamiento en sí? Pues sabiendo uno que su amor por una persona no tiene razón de ser y que le provocará daño y angustia al no ser correspondido como él desea , resulta inútil seguir pensándolo y sintiéndolo. Pero, ¿es que acaso es posible dejar de sentir ese amor por alguien fácilmente, como si de una mercancía se tratara? Y si no, ¿es conveniente tratar de ocultarlo, como si así fuera a desaparecer algún día, al igual que los sentimientos que le acompañan?
No son lícitos algunos juicios que sobre el amor se hacen, o, mejor, se han hecho. Pues no son todas las personas capaces de sentir el amor naturalmente, y en sus corazones sólo hay confusión.
¿Y si son ellos mismos quienes han amurallado sus corazones y se han limitado a pensar, como si ello fuera la única solución a todos sus males, como si pensar pudiera liberar a uno del amor, de un amor fuerte y sinsentido (pues así es el amor; dicen) que se encuentra allí, tras esas inservibles murallas?
Fueran lícitos entonces algunos de estos juicios, es decir, todas las personas serían aptas para amar comúnmente, con el sufrimiento que a veces produce este estado, y a pesar de haber sido sus corazones abandonados.
[...] definitivamente, no era a colonia. Su olor era casi imperceptible. Suave, muy suave. Sólo cuando estaba muy cerca se podía apreciar bien, y se mezclaba con el de la ropa recién lavada.
Así me quedaba yo, muda, quieta, esperando a que te acercaras lo suficiente como para empaparme de tu olor. ¡Pero claro que eso no era así! Mi mudez no se debía a eso. ¿De dónde salía mi silencio? ¿Dónde se guardaban mis palabras?
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No podía hacer ya lo conveniente: cerrar el alma y dejar que la mente trabajara sola para alejarte de mis murallas, casi todas derruidas por ti.

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