domingo, 25 de octubre de 2015

Blanco, vestido blanco

No seamos, pero queriendo no-ser, somos.
Quitadme este deseo de no-ser, pues.

-

Pues claro que corriendo por aquellas calles jamás imaginaste lo que iba a suceder.
Lo que ibas a ser, siendo, no podías sospechar.
Aún así, soñabas, y veías tu no-vida pasar.

-

La niña dormida, el niño es chato y sonríe.
La pelota cae, cae, y el niño corre detrás.
Entonces la niña despierta, con su vestido de tela blanca.


The homecoming, Böcklin

No hay comentarios:

Publicar un comentario