Quitadme este deseo de no-ser, pues.
-
Pues claro que corriendo por aquellas calles jamás imaginaste lo que iba a suceder.
Lo que ibas a ser, siendo, no podías sospechar.
Aún así, soñabas, y veías tu no-vida pasar.
-
La niña dormida, el niño es chato y sonríe.
La pelota cae, cae, y el niño corre detrás.
Entonces la niña despierta, con su vestido de tela blanca.
The homecoming, Böcklin

No hay comentarios:
Publicar un comentario