lunes, 26 de enero de 2015

Caronte enamorado

La isla de la vida, Bocklin.


El alma más triste

Entre todas las almas:

Caronte.

Condenado a ir y venir del Hades

Por siempre:

Caronte.

De ropajes y corazón roídos

Por la humedad del Aqueronte:

Caronte.



Caronte navega en silencio siempre. Elimina sus pensamientos intentando no oír los lamentos de los muertos. Su pasado, su presente y su futuro, no son más que su barca.

Pero las palabras pueden ser cambiadas si se escriben otras encima de ellas.



Ir y venir.

Ir y encontrarla.

Esa alma que se acerca a él,

Brillante, serena.

Esa alma que le da la moneda,

Sonriente, valiente.

Esa alma que suba a la barca,

Elegante, tranquila.



Ese alma le hace abrir los ojos, le hace temblar, le deja con la boca abierta. Su silencio se rompe, sus pensamientos empiezan a correr y siente su corazón bombear como loco.



Caronte, la dama espera su viaje. Te mira desde el asiento, rogándote que empieces a remar.

Tú, la miras también.

Perplejo, piensas en todo y en nada.



¿Quién hace sentir cosas a Caronte?

¿Puede nuestro barquero conocer a Eros?



Caronte, nuevas almas están llegando, y entre gritos se empujan unas a otras.

Ya se alejan de la orilla, él ya cumple con su deber.

Caronte, puedes cambiar la historia, pero nadie dijo que la nueva sería mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario